¿Qué se hace la noche antes de la boda?

¿Qué se hace la noche antes de la boda?

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En España lo habitual es una cena de la víspera con la familia directa, los padrinos y la gente que ha venido de fuera. Dura dos o tres horas, la organiza quien tiene ganas, y termina temprano. El rehearsal dinner americano, con su ensayo previo y su ronda de discursos, es otra cosa y aquí no ha arraigado.

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Conviene decirlo desde el principio, porque casi todo lo que se lee sobre esta noche está traducido del inglés: en España no existe el rehearsal dinner. En Estados Unidos es una institución con reglas propias, va después de un ensayo completo de la ceremonia y lo pagan tradicionalmente los padres del novio. Aquí no hay ensayo en la mayoría de las bodas, no hay una familia a la que le toque pagar y la cena de la víspera no es obligatoria en ningún sentido.

Lo que sí existe, y cada vez más, es una cena la noche anterior con quien ya está en el pueblo o en la ciudad. Este artículo va de esa cena: a quién se invita, quién paga, cuánto cuesta, cómo se ordena la noche y por qué merece la pena aunque no sea una tradición.

1. A quién se invita

El núcleo es pequeño y crece hacia fuera. La mayoría de las parejas se paran en uno de los tres primeros anillos.

AnilloQuiénTamaño típico
NúcleoLos novios, los padres, los hermanos y los padrinosDe 8 a 14
Familia cercanaAdemás abuelos, tíos, primos hermanos, testigosDe 20 a 35
Los que vienen de fueraAdemás todo el que ha viajado y ya ha llegadoDe 30 a 60
Cena de bienvenidaAbierta a cualquier invitado que esté en el puebloDe 60 en adelante

Hay dos convenciones que merece la pena mantener. Quien tenga un papel en la ceremonia debería estar: los padrinos, los testigos, quien lee, quien toca. Medio sentido de la noche es que se conozcan antes de verse en el altar. Y los niños que participan vienen con un adulto o se van pronto a dormir.

El caso incómodo es el invitado que ha cogido un avión pero no es familia. En cuanto se abre a los que vienen de fuera, la cena se convierte en una cena de bienvenida y el número se dispara. Si eso pasa del punto en el que podéis invitar con comodidad, la solución honesta es cambiarle el nombre: unas cervezas en una terraza a partir de las nueve, abiertas a todos y pagándose cada uno lo suyo, cuestan una fracción y no ofenden a nadie.

La cena de la víspera es donde dos familias dejan de ser dos listas de nombres y se convierten en gente que ha cenado junta.

2. Quién paga

En España no hay regla. La respuesta americana, que invitan los padres del novio como contrapeso a que los de la novia pagan la boda, viene de un reparto que aquí nunca funcionó igual y que además se ha deshecho en los dos países.

Estas tres soluciones son todas normales y ninguna necesita justificación:

  • Invita una de las dos familias. Suele ser la que juega en casa, la del pueblo o la ciudad donde se celebra la boda, porque es la que elige el sitio.
  • Invitan los novios. Cada vez más frecuente, sobre todo cuando también están pagando la boda.
  • Se paga a escote, o directamente no es una cena de invitación. Una mesa reservada en un restaurante del pueblo con cada uno pagando lo suyo es una víspera perfectamente buena y es la versión española más habitual.

Pague quien pague, hay que decirlo al convocar. Lo único que sale mal de verdad es que treinta personas den por hecho que invita otro y se enteren cuando llega la cuenta.

En cuanto al dinero: un menú cerrado de grupo en un restaurante razonable se mueve entre 30 y 60 € por persona en la mayor parte de España, sin bebida. La bebida es justo donde estas noches se duplican en silencio. Vino y agua en la mesa y lo demás por cuenta de cada uno, o un límite dicho en voz alta, mantienen la cifra previsible.

2. Quién paga — ¿Qué se hace la noche antes de la boda?

3. Cómo va la noche

Corta. Todo el mundo en esa sala madruga al día siguiente y tiene algo pendiente, y la cena de la víspera que acaba a las tres es un error muy documentado.

  1. El ensayo, si lo hay: de 30 a 45 minutos en el sitio de la ceremonia, a última hora de la tarde. En muchas parroquias no existe como tal y se reduce a diez minutos con el cura el mismo día.
  2. Llegada y aperitivo: tres cuartos de hora. Lo justo para que las dos familias se mezclen de verdad.
  3. Cena: de 60 a 90 minutos, mejor sentados y con las mesas mezcladas, para que la gente hable con alguien nuevo.
  4. Lo que haya que decir: 20 o 30 minutos como mucho. Esta es su casa natural, no el banquete.
  5. Final: una hora de cierre dicha en voz alta. Las doce está bien y a nadie le molesta que se lo digan.

Sentar a la gente compensa cinco minutos de reflexión. Mezclar las dos familias en vez de ponerlas en bloques es lo más útil que puede hacer quien organiza, y sentar a quien vaya a oficiar al lado de quien esté más nervioso con la ceremonia es lo segundo.

Asuntos prácticos que son de esta noche y no del día siguiente: entregar los regalos a padrinos y testigos, repartir lo que alguien tenga que llevar encima mañana y confirmar horas de llegada. Hacerlo aquí ahorra veinte mensajes por la mañana.

4. Discursos, brindis y los regalos de agradecimiento

Aquí hay que descontar algo antes de copiar el modelo anglosajón. En una boda española el banquete no lleva siete discursos: como mucho un brindis corto al final, algún vídeo de los amigos y poco más. La cena de la víspera no hace falta, por tanto, como válvula de escape de una tradición que no tenemos.

Lo que sí es cierto es que la víspera aguanta mucho mejor lo largo y lo personal. La carta de una hermana, el vídeo con las fotos de la infancia, el brindis del padre que no querría levantarse delante de ciento cincuenta personas: todo eso cabe aquí con una sala de veinte personas y no cabe bien en un salón con la tarta esperando.

Es además el momento tradicional para que los novios den sus regalos a los padrinos, a los testigos y a los padres. Funciona mejor aquí que el mismo día, cuando nadie tiene una mano libre ni un sitio seguro donde dejar nada.

Un aviso. Esta es la noche en la que más probablemente aparece el discurso de las anécdotas, porque la sala es pequeña y el ambiente está suelto. La sala sigue conteniendo a los dos pares de padres. El material que funcionó en la despedida no sobrevive automáticamente al cambio de público.

Si organizáis vosotros y preferís no arriesgar, hay un arreglo estructural muy sencillo: invitad a hablar en lugar de abrir el turno. Pedídselo a tres personas con antelación, decidles cuánto duran y cerrad vosotros la sección. Un micrófono abierto a las once y media es como estas noches se alargan una hora y como alguien dice la frase que se cita durante diez años.

4. Discursos, brindis y los regalos de agradecimiento — ¿Qué se hace la noche antes de la boda?

5. La versión española, y saltárselo del todo

Muchísimas bodas no tienen ninguna cena de víspera y no pierden nada. En España las formas más frecuentes son estas:

  • Cena en un restaurante del pueblo. Mesa reservada, sin discursos, sin protocolo, cada uno se paga lo suyo. Suele ser la mejor versión de la idea.
  • Copas de bienvenida. Abiertas a todo el que haya llegado, dos horas, algo de picar de pie.
  • Solo cena familiar. De seis a diez personas, en casa o en un restaurante.
  • Nada. Que es lo normal, sobre todo cuando casi todos los invitados son de allí y llegan por la mañana.

Si tenéis gente que ha viajado, el argumento fuerte para hacer algo no es la tradición sino la logística: es el único momento en que podéis dar la información en persona. Dónde se aparca, a qué hora hay que estar, por qué puerta se entra, a quién se le pregunta. Todo lo que si no repetiríais cuarenta veces se dice una vez aquí y se publica en vuestra web de boda para los que no están en la sala.

Lo único que hay que proteger en cualquiera de los casos es la hora de cierre. Sea cual sea la forma de la noche, terminarla pronto es un regalo que os hacéis a vosotros mismos.

Decidid primero hasta qué anillo llega la invitación, después quién invita, y decid las dos cosas claramente al convocar. A partir de ahí la noche se lleva sola, siempre que alguien haya anunciado una hora de final. Y si la mayoría de vuestros invitados viene de fuera, lo siguiente que conviene escribir es la información de llegada, porque es para eso para lo que sirve de verdad esta cena.

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