Todo lo que hay que actualizar después de casarse

Todo lo que hay que actualizar después de casarse

9 min de lectura

En España no hay que avisar a veinte organismos de un cambio de apellido, porque no lo hay. La lista real es más corta y tiene tres bloques: lo que afecta al dinero (la nómina y Hacienda), lo que afecta a la cobertura (Seguridad Social, mutua y seguros) y lo que afecta a quién cobra o hereda. Casi todo se resuelve con un certificado escaneado y un mensaje corto.

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La lista parece más larga de lo que es el trabajo. La mayor parte son entidades a las que basta con adjuntar un PDF del certificado de matrimonio, y buena parte se hace por internet en una tarde. Lo que sí importa es escribirla entera una vez, en lugar de irla descubriendo a trozos durante un año. Aquí van todas las entidades agrupadas por urgencia, con qué justificante quiere cada una y en qué pocos sitios hay de verdad un plazo detrás.

1. Primero lo público: lo único con reglas detrás

Estas van primero porque casi todo lo demás pregunta después por el resultado.

DóndeQué se comunicaQué hace faltaPlazo
Registro Civilla inscripción del matrimoniola hace de oficio quien os casaninguno; el certificado se pide después
Vuestra empresala situación familiar que fija la retención de IRPFmodelo 145 firmadoantes del siguiente cierre de nómina
Agencia Tributariael domicilio fiscal, si cambiamodelo 030 o la sede electrónicaantes de la campaña de la renta
Seguridad Socialdatos personales, cónyuge y asistencia sanitariacertificado literal y DNIninguno, pero cuanto antes
Notaríacapitulaciones matrimoniales, si las queréisDNI y certificado literalninguno; se pueden otorgar después
Registro Civil Consular o Centralun matrimonio celebrado fuera de Españacertificado del país, traducido y legalizadocuanto antes: sin inscripción no produce efectos aquí

De toda la tabla, dos filas tienen consecuencia real. La primera es el modelo 145, porque de él sale la retención de vuestra nómina y una retención mal calculada se paga entera en la declaración del año siguiente. La segunda es la última: un matrimonio celebrado en el extranjero no existe para la administración española hasta que se inscribe, y hasta entonces no sirve para nada de lo que viene después.

Y fijaos en lo que no cambia en ningún caso: vuestros apellidos, el DNI, el pasaporte, el certificado de nacimiento, los títulos académicos, el número de la Seguridad Social y el NIF. Todo eso recoge un hecho o identifica a una persona, no describe un estado civil.

Una cuenta olvidada no avisa. Se descubre el día que rechazan un siniestro o el día que cobra quien no tenía que cobrar.

2. Donde se mueve el dinero: en las tres primeras semanas

Aquí no hay plazo legal, pero sí uno práctico. Un dato desactualizado en la nómina o en el banco se traduce en dinero, y casi siempre en el peor momento.

  • Empresa y nómina — el modelo 145 antes del siguiente cierre. El cierre suele ser a mitad de mes, así que avisar el día 20 significa que el cambio aparece en la nómina del mes siguiente al siguiente.
  • Banco y tarjetas — no por el nombre, sino por la titularidad. Si vais a abrir una cuenta común, decidid si los dos sois titulares o si uno es solo autorizado, porque no es lo mismo ni en el banco ni en una herencia.
  • Hipoteca, alquiler y préstamos — quién figura como parte del contrato importa cuando llega una novación, una subrogación o una renovación, y con gananciales importa además de quién es lo que se compra con el préstamo.
  • Agencia Tributaria — el estado civil llega a Hacienda por la vía del Registro Civil, pero la decisión de declarar conjunta o individualmente es vuestra y se toma cada año. Revisad los datos fiscales antes de confirmar el borrador el primer año.
  • Planes de pensiones y planes de empleo — y ya que estáis dentro, mirad quién figura como beneficiario.

Ese último punto merece una frase para él solo. La designación de beneficiario de un seguro de vida o de un plan manda sobre el testamento, y casarse no la actualiza. Si en la vuestra sigue apareciendo un padre o una pareja anterior, esa es la persona que va a cobrar. Se corrige en diez minutos y es lo más consecuente de toda esta página.

2. Donde se mueve el dinero: en las tres primeras semanas — Todo lo que hay que actualizar después de casarse

3. Importante pero no urgente: seguros y contratos

Semanas cuatro a ocho. No es opcional, porque en un siniestro la póliza tiene que describir vuestra situación real.

  1. Seguro de hogar — y este es el momento de juntar dos pólizas en una, porque dos seguros sobre una misma vivienda se pagan dos veces y cubren una sola.
  2. Seguro de coche — la bonificación por no haber tenido siniestros es personal y no se traspasa al cónyuge; lo normal es incorporar al otro como conductor ocasional. Declarar como conductor habitual a quien no lo es no es un truco: es una inexactitud en la declaración del riesgo, y la ley del contrato de seguro permite reducir la indemnización en proporción, o negarla si hubo dolo.
  3. Seguro de salud privado — casarse no abre en España ninguna ventana especial de contratación, porque la cobertura pública no depende de eso. Lo que sí hay son periodos de carencia al contratar y condiciones propias en las pólizas de empresa, así que preguntad por las dos cosas antes de mover nada.
  4. Seguro de vida, de incapacidad y de decesos — revisad el beneficiario en los tres. Las pólizas quedan anotadas en el Registro de Contratos de Seguros de Cobertura de Fallecimiento, que es donde se busca años después.
  5. Suministros, telefonía, internet y suscripciones — cambio de titularidad donde haga falta, y de paso una limpieza de lo repetido.
  6. Colegios profesionales, sindicatos y colegiaciones.

Para casi todas basta con un certificado escaneado y un mensaje corto. Lo que de verdad lleva tiempo es encontrar los números de póliza y de contrato, no escribir los mensajes.

Ya que estáis en la carpeta de los seguros, buscad las coberturas que ahora estáis pagando dos veces en lugar de limitaros a actualizar datos. Dos seguros de hogar en la misma dirección, dos asistencias en viaje, dos coberturas de móvil y dos servicios de asistencia en carretera son los sospechosos habituales. Dar de baja el más reciente de cada pareja suele ser sencillo, y el ahorro es casi siempre mayor que cualquier ventaja fiscal que traiga casarse.

4. La cola larga: las que se descubren un año después

Cada una es trivial y juntas son la razón de que esto se alargue. Hacedlas todas de una sentada en lugar de según se os vayan ocurriendo.

  • Programas de puntos y tarjetas de fidelización — importa, porque el nombre tiene que coincidir con el documento de viaje
  • Médico de cabecera, dentista, óptica y farmacia, con las recetas de repetición
  • Colegio o guardería, si tenéis hijos
  • Gimnasio, clubes, biblioteca y asociaciones de antiguos alumnos
  • Cuentas online con métodos de pago guardados
  • Padrón municipal, del que sale el censo electoral
  • Testamento y poderes — no por el nombre, sino porque casarse cambia lo que hacen
  • El buzón, el portero automático, la administración de la finca y los vecinos

La última suena a tontería y no lo es. Un buzón que no lleva los dos apellidos correctos da pie a que devuelvan correo dirigido a esa vivienda, incluidas las cartas certificadas de la administración, que son justo las que no conviene que vuelvan.

Y una cuestión de orden si además os mudáis: no hagáis a la vez el cambio de casa y el de todos los datos. Contratad primero la reexpedición del correo con Correos durante unos meses, para que lo que se os haya olvidado os siga llegando, y actualizad después con calma. La reexpedición es barata y compra exactamente lo que falta aquí, que es margen de error.

4. La cola larga: las que se descubren un año después — Todo lo que hay que actualizar después de casarse

5. Cómo despacharlo en una sola tarde

El truco es trabajar por lotes y no entidad por entidad. Se prepara todo una vez y luego se manda seguido.

  1. Un buen escaneo del certificado literal en PDF. Lo vais a adjuntar quince veces.
  2. Un mensaje tipo corto con los dos nombres completos, la fecha de la boda, el número de contrato y una petición de confirmación por escrito. Solo cambian el saludo y el número.
  3. Una lista de todas las entidades con su referencia y su vía de contacto. Si no la tenéis, la forma más rápida de construirla es leer los últimos doce meses de extractos bancarios: ahí está cada cobro recurrente, incluidos los que se os habían olvidado.
  4. Una columna para las respuestas. Una gestión está hecha cuando llega la confirmación, no cuando se manda el mensaje.

Partir del extracto y no de la memoria es lo que hace que la lista esté completa. Y para avisar a las personas, que es otra cosa distinta que avisar a las entidades, una línea en vuestra web de boda lo resuelve de una vez, en lugar de repetir la misma explicación en cien conversaciones sueltas.

De toda la lista, solo el modelo 145 y la inscripción de un matrimonio celebrado fuera tienen consecuencia si se dejan pasar. El resto es protección: que no se discuta un siniestro, que no cobre quien no debe y que no se pierda un envío. El siguiente paso sensato es abrir la carpeta de los seguros no para cambiar datos, sino para averiguar cuáles tenéis ahora por duplicado.

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