¿Cuándo enviamos el save the date?

¿Cuándo enviamos el save the date?

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Enviad el save the date entre seis y ocho meses antes de la boda, y entre nueve y doce si os casáis fuera o en un puente. No sustituye a la invitación: un aviso de fecha lleva solo vuestros nombres, la fecha, la zona y una línea diciendo que la invitación llegará después.

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El save the date —el aviso de fecha, si preferís llamarlo en castellano— es la única pieza de papelería cuya función es puramente de calendario. No dice nada del horario, del código de vestimenta ni del menú: reserva un fin de semana en la agenda de vuestros invitados antes de que lo reserve otra cosa.

Eso le da reglas propias: otro plazo distinto al de la invitación, otro grupo de destinatarios y un texto muy corto. Si mezcláis las dos piezas, acabáis mandando una invitación demasiado pronto o un aviso de fecha demasiado tarde.

1. Para qué sirve el aviso de fecha

La función es estrecha: meter la fecha en la agenda antes de que la llenen las vacaciones, las comuniones y los cursos. Todo lo demás puede esperar. Un save the date que explica el horario, el aparcamiento y la lista de regalos ya no es un aviso de fecha: es una invitación a la que le falta información.

De ahí el formato corto. Con cuatro datos basta: los dos nombres, la fecha, el pueblo o la zona, y una línea diciendo que la invitación completa llegará más adelante. No hace falta una hora de inicio, y menos todavía una escaleta: las dos van a cambiar en los meses que quedan.

La segunda función es más silenciosa: un save the date os compra tiempo. Cuando vuestros invitados ya tienen la fecha, podéis dedicar varios meses a la finca, la papelería y el horario sin que nadie os pregunte cada dos semanas cómo va.

No todas las bodas lo necesitan. Si vuestros invitados viven todos cerca, la celebración es pequeña y de todas formas se enteraron de la pedida por teléfono, con decirlo de viva voz sobra: la tarjeta no añade nada más que coste. El aviso de fecha se gana su sitio en cuanto hay gente que tiene que viajar, reservar habitación o pedir días en el trabajo.

Y tiene un límite que se pasa por alto con facilidad: lo que va impreso queda cerrado. Mover una fecha después es dificilísimo sin que la mitad de vuestros invitados tenga apuntada la equivocada. Enviadlos cuando la fecha y el sitio estén reservados por contrato, no cuando estén «casi seguros».

Un save the date reserva una fecha, no invita a nada. Pero compromete: quien lo recibe va a recibir después una invitación.

2. Con cuánta antelación

La antelación depende de lo que tenga que organizar cada invitado para poder venir.

Tipo de bodaAntelaciónMotivo
En vuestra ciudad, casi todos cercaDe 4 a 6 mesesTrayectos cortos y poco que organizar; antes se olvida.
Dentro de España, con desplazamientoDe 6 a 8 mesesNoche de hotel, día libre en el trabajo, con quién dejar a los niños.
Puente o fin de semana largoDe 8 a 10 mesesSon los primeros fines de semana que se llenan en cualquier agenda.
Boda en el extranjeroDe 9 a 12 mesesVuelos, días libres y, a veces, documentación en regla.
Temporada alta en un sitio con demandaDe 9 a 12 mesesHay pocas habitaciones y cada invitado reserva la suya.

Lo que manda no es el invitado medio, sino el cuarto de la lista que más tiene que mover. Si un veinte por ciento de vuestros invitados tiene que coger un avión, la antelación la marca ese veinte por ciento: al resto avisarles pronto no les hace ningún daño, y a ellos les decide entre venir y no venir.

Un save the date enviado con más de doce meses casi nunca ayuda: la mayoría de las agendas no llegan tan lejos y la tarjeta se pierde. Por debajo de tres meses deja de compensar: enviad directamente la invitación.

2. Con cuánta antelación — ¿Cuándo enviamos el save the date?

3. Quién lo recibe

Aquí está el error más caro de todo el asunto: quien recibe un save the date tiene que recibir después una invitación. Un aviso de fecha sin invitación posterior es una desinvitación, y se va a leer exactamente así.

Mandad el aviso solo al círculo del que estáis seguros: familia, amigos de siempre, quien vaya a acompañaros ese día. Quien esté en la lista de «depende», porque la finca puede quedarse pequeña, no recibe save the date y recibe invitación más adelante.

Dos consecuencias prácticas. La primera, que la lista de invitados no tiene que estar cerrada cuando salen los avisos de fecha, solo su núcleo seguro. La segunda, apuntad quién lo ha recibido. Esa lista se convierte en la lista de comprobación cuando rotuléis los sobres: no puede faltar nadie de ahí.

Los invitados a los que invitáis sin pareja merecen una vuelta más. Si pensáis dar acompañante a alguien, no lo anunciéis en el save the date. Esa decisión va con el número definitivo, y lo que se imprime en un aviso de fecha es difícil de retirar.

Con los niños pasa lo mismo. Poner «y familia» en el aviso de fecha cierra la cuestión antes de que la finca haya confirmado cuántas plazas hay. Poned la tarjeta a nombre de las personas de las que estáis seguros y dejad el resto para la invitación. Y en la duda, no lo mandéis: una invitación que llega ocho semanas antes no sorprende a nadie, y un save the date al que nunca sigue una invitación sí.

4. Textos para copiar

El texto es lo bastante corto como para verlo entero. Cuatro versiones que solo se diferencian en el tono:

  • Clásico: «Reservad la fecha. Lucía Ortega y Javier Ruiz se casan el sábado 11 de septiembre de 2027 en Segovia. La invitación llegará más adelante.»
  • Corto y actual: «Save the date — 12.09.2027, Segovia. Lucía y Javier. Os contamos el resto pronto.»
  • Personal: «Nos casamos. Lo celebramos el 11 de septiembre de 2027 en Segovia y nos encantaría que estuvierais. La invitación os llega a final de año.»
  • Con nota de viaje: «Lucía y Javier se casan el 11 de septiembre de 2027 en Mallorca. Guardad el fin de semana del 10 al 13 de septiembre; los datos de vuelo y hotel van con la invitación, en primavera.»

Dos detalles compensan siempre: escribid el año, porque con tanta antelación la gente se equivoca de verdad, y si la boda es fuera nombrad el fin de semana entero y no solo el día. Si no, os vuelven a reservar el vuelo de vuelta para la mañana siguiente a la fiesta.

Mantened el lenguaje sencillo. Un save the date se lee en unos cuatro segundos, normalmente de pie y con el resto del correo en la mano, y cualquier cosa que haya que leer dos veces ya ha fallado en su única tarea.

4. Textos para copiar — ¿Cuándo enviamos el save the date?

5. Tarjeta, imán o digital

Imán de nevera. El ganador práctico: acaba en un sitio donde se ve durante meses. Cuesta más que una tarjeta sencilla, pero os ahorra un recordatorio más adelante.

Postal. Barata, rápida de imprimir y cómoda para el franqueo, porque se queda pequeña y plana. Para las cuatro líneas que necesita un aviso de fecha, sobra.

Tarjeta doblada. Normalmente es más de lo que pide el encargo. Si queréis gastar ese esfuerzo, gastadlo en la invitación, que es donde se nota.

Digital. Tiene sentido cuando la fecha se cierra con poco margen o vuestros invitados están repartidos por varios países. El inconveniente es el de cualquier mensaje: desaparece dentro de un hilo. Si avisáis en digital, dejad además la fecha en un sitio fijo: una web de boda existe justo para eso, para que dentro de seis meses alguien encuentre la fecha en vez de tener que buscarla hacia arriba en el chat.

Sobre tamaños: una postal estándar es pequeña, plana y barata de enviar, mientras que una tarjeta A6 o A5 da más sitio al diseño y en la mayoría de los casos sigue entrando en tarifa de carta. Los imanes son más gruesos y viajan en sobre, lo que sube el franqueo: irrelevante para el círculo pequeño y seguro al que va un save the date, pero muy visible si son doscientos.

Mezclar está permitido y muchas veces es la mejor respuesta: imán para la familia y para quien viaja, aviso digital para el resto. Lo único importante es que los dos grupos reciban los mismos cuatro datos.

De seis a ocho meses de antelación, de nueve a doce si la boda es fuera, solo al círculo del que estáis seguros y con cuatro datos: con eso el save the date está resuelto. El paso siguiente es la lista: apuntad quién lo ha recibido, porque esos nombres exactos tienen que recibir también una invitación.

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