El nombre del billete y el del documento: el problema real al viajar de novios

El nombre del billete y el del documento: el problema real al viajar de novios

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En España no hay ningún cambio de apellido que gestionar antes de un viaje de novios: nadie cambia de nombre al casarse y el DNI y el pasaporte siguen siendo los mismos. El problema real es otro y es puramente español: cómo quedaron escritos vuestros dos apellidos en cada reserva, y si el documento con el que vais a volar está en vigor y sirve para ese destino.

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Las guías traducidas dedican páginas enteras a viajar con un apellido recién cambiado. Aquí eso no existe, así que este artículo se ocupa de lo que sí pasa: la regla que se aplica en cualquier mostrador —el nombre del billete tiene que coincidir con el del documento—, la casilla única de apellido de los formularios extranjeros y qué hacer con ella, una tabla para encontrar vuestro caso, y el único supuesto en el que sí hay un cambio de nombre de verdad, que es cuando uno de los dos es de un país donde el apellido sí cambia al casarse.

1. En España no hay ningún cambio de nombre que gestionar

Conviene decirlo antes de nada, porque quita de encima la mitad del problema: al casarse en España nadie cambia de apellidos. Cada persona conserva los dos suyos toda la vida, el matrimonio no genera ninguna anotación que os renombre y ningún documento de viaje cambia por eso. Estos son los tres papeles que intervienen y lo que hace cada uno:

  • El DNI. Sigue exactamente igual después de la boda. Solo hay que renovarlo si caduca o si queréis que figure el domicilio nuevo. Sirve como documento de viaje dentro de la Unión Europea, del Espacio Económico Europeo y de Suiza, y en algún país más con acuerdo; fuera de ahí, no.
  • El pasaporte. Tampoco cambia. Lo que sí importa es su vigencia: muchos países exigen que caduque al menos tres o seis meses después de la fecha de salida, y algunos exigen además que se haya expedido dentro de los últimos diez años. Eso se comprueba en la ficha del país de destino y no en la web de la aerolínea.
  • El certificado de matrimonio. No es un documento de viaje y no sustituye a ninguno de los dos anteriores. Sirve para acreditar el matrimonio en un hospital, en un consulado o en un mostrador de hotel con una reserva a nombre de uno solo. Llevad una copia, sobre todo si uno de los dos es extranjero.

Con eso claro, el trabajo antes de un viaje de novios español se reduce a dos comprobaciones: que los documentos estén en vigor y sirvan para el destino, y que en cada reserva vuestro nombre esté escrito exactamente como en el documento. Ninguna de las dos lleva más de diez minutos, y las dos se hacen antes de pagar, no después.

En el mostrador de embarque nadie tiene interés en vuestro certificado de matrimonio. El interés está en si la tarjeta de embarque coincide con el documento.

2. La regla que sí se aplica siempre

En el embarque se mira una sola cosa: ¿coincide el nombre de la tarjeta de embarque con el del documento de viaje? Nada más ayuda, ni el certificado de matrimonio en el bolso ni la explicación de que os casasteis el sábado. Y aquí el problema español tiene nombre propio: son dos apellidos entrando en formularios diseñados para uno.

  • La casilla única de apellido. Muchas webs extranjeras tienen un solo campo de surname. Lo correcto es escribir los dos apellidos completos, sin guion y separados por un espacio, tal cual figuran en el documento. Lo que provoca discusiones es escribir solo el primero, o meter el segundo en el campo del nombre.
  • Los caracteres. Los sistemas de reserva trabajan sin tildes ni eñes, y los convierten solos. Que en el billete ponga MUNOZ y en el DNI ponga Muñoz no es un problema: la transliteración estándar está prevista. Lo que sí es un problema es que falte o sobre un apellido entero.
  • El resto de reservas. Hoteles, coches de alquiler, cruceros y trenes internacionales comprueban el documento de quien reserva. Si en el hotel pusisteis un apellido y en el DNI hay dos, resolvedlo por escrito antes de salir y no en el mostrador a las once de la noche.

Un detalle que pilla a mucha gente: si uno de los dos tiene un solo apellido, por haber nacido fuera o por su documento de origen, ese es el que hay que poner, aunque en España se le hayan asignado dos en algún registro. Manda siempre lo que dice el documento con el que se viaja, y no lo que dice el certificado de nacimiento, la tarjeta sanitaria o la costumbre.

2. La regla que sí se aplica siempre — El nombre del billete y el del documento: el problema real al viajar de novios

3. Cuándo os casáis, cuándo viajáis y qué hacer

Casi todo lo decide vuestra situación documental, no la fecha de la boda. Buscad vuestra fila.

Vuestra situaciónQué hacer
Los dos españoles, con los documentos en vigorNo cambia nada por la boda. Comprobad solo cómo quedaron escritos los dos apellidos en cada reserva.
Viaje dentro de la UE, del EEE o a SuizaEl DNI en vigor basta. Mirad la fecha de caducidad ahora, porque renovarlo con cita puede llevar semanas.
Viaje fuera de esa zonaPasaporte, con la vigencia mínima que exija el destino: con frecuencia tres o seis meses después de la vuelta.
Uno de los dos ha cambiado de apellido en su propio país al casarsePrimero el pasaporte nuevo, después los billetes y las autorizaciones. Nunca al revés.
Documento nuevo con billete a nombre antiguoEscribid enseguida a la compañía, por escrito y con copia del certificado. No os presentéis sin más en el aeropuerto.

Como regla gruesa: si faltan menos de ocho semanas para el vuelo, no toquéis ningún documento que no haga falta tocar. Los plazos de expedición del DNI y del pasaporte dependen de la cita previa y de la época del año, y en primavera y verano las agendas de las oficinas se llenan. Tratad el plazo publicado como un mínimo y sumadle por delante lo que cueste conseguir la cita.

4. Cuando uno de los dos es extranjero

Este es el único caso en el que sí existe el problema del cambio de nombre, y hay que resolverlo en el orden correcto, porque cada paso se apoya en el anterior.

  1. El certificado de matrimonio, en la forma que sirva fuera. Pedid el certificado internacional o plurilingüe, que se acepta sin traducción jurada en un buen número de países, o el literal con Apostilla de La Haya y traducción jurada si el país de destino la exige.
  2. El cambio de apellido se hace en su país, no en España. Ninguna administración española va a cambiar el apellido de un extranjero por haberse casado aquí: eso lo hace el registro o el consulado de su Estado, con sus propios requisitos y sus propios plazos.
  3. Después, el documento español que tenga. Si tiene TIE o NIE, hay que actualizar el nombre en la Oficina de Extranjería con el pasaporte nuevo delante. El número no cambia; el nombre sí, y un documento con el nombre antiguo genera problemas en el banco y en el trabajo.
  4. Y solo entonces, los viajes. Billetes, reservas y autorizaciones electrónicas se hacen o se rehacen con el pasaporte nuevo ya en la mano, nunca con uno pedido y todavía sin llegar.

Y si os casasteis fuera de España, hay un paso previo a todo lo anterior: el matrimonio hay que inscribirlo en el Registro Civil Consular o en el Registro Civil Central para que produzca efectos aquí. Mientras no esté inscrito, para la administración española no estáis casados, con todo lo que eso arrastra en la declaración, en la Seguridad Social y en una herencia. La inscripción tarda, así que se empieza pronto y no cuando hace falta.

4. Cuando uno de los dos es extranjero — El nombre del billete y el del documento: el problema real al viajar de novios

5. Las autorizaciones y las reservas cuelgan del número de pasaporte

Las autorizaciones electrónicas de viaje no van atadas a vuestro nombre sino al número de pasaporte. Eso vale para el sistema estadounidense y para los equivalentes que han ido introduciendo otros países. Un pasaporte nuevo deja la autorización antigua sin valor y hay que volver a pedirla, con un plazo nuevo y una tasa nueva. Las tasas cambian, así que consultadlas poco antes de reservar y siempre en la web oficial del país de destino: estos trámites atraen a muchos intermediarios que cobran un sobreprecio por rellenar un formulario que podéis rellenar vosotros.

  • Los visados se estampan en el pasaporte o van vinculados a él, así que un pasaporte nuevo suele significar una solicitud nueva.
  • Hoteles, coches de alquiler, cruceros y ferris comprueban el nombre del documento de identidad. Para un coche de alquiler tiene que coincidir además el permiso de conducir, y para algunos destinos hace falta el permiso internacional, que se pide en la Jefatura de Tráfico con antelación.
  • Los programas de puntos conviene cambiarlos solo cuando el documento nuevo está físicamente en la mano, no antes.
  • Las compañías aéreas no son todas iguales. Unas corrigen un apellido gratis con el certificado delante, otras lo tratan como un cambio de reserva con cargo, y las tarifas baratas suelen cobrar un importe fijo por persona y trayecto. La respuesta está en las condiciones de transporte, en el apartado de cambios de nombre, no en el correo de confirmación.

Y si mantenéis una página de viaje en vuestra web de boda, dejad fuera los números de pasaporte, las localizadoras y los horarios de vuelo. Una página accesible públicamente no es un archivador de documentos de viaje.

En España el problema del nombre no es el que cuentan las guías traducidas, porque aquí nadie cambia de apellidos al casarse. Lo que sí falla es un billete con un apellido de menos, un DNI que caduca a mitad del viaje o un pasaporte que no cumple la vigencia que pide el destino. Y si uno de los dos sí cambia de apellido en su país, el orden es innegociable: primero el documento, después el billete. Dedicadle cinco minutos ahora: poned la fecha de salida al lado de vuestros documentos y comprobad las dos cosas.

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