Los setenta años de casados son las bodas de titanio en las listas en español, de España a México y Argentina. El titanio es un metal ligero, muy resistente y que casi no se corroe, una buena imagen para siete décadas juntos. En inglés la fecha se llama platinum, y por eso a veces aparece como bodas de platino, que en español son los sesenta y cinco.
Quien lleva setenta años casado suele haber pasado de los noventa. Sus hijos rondan los setenta, y muchas veces son los nietos quienes se encargan de parte de la organización. La fecha tuvo cara pública en 2017, cuando Isabel II y Felipe de Edimburgo se convirtieron en la primera pareja real británica en alcanzarla, y la prensa española la contó con los dos nombres, titanio y platino.
Esta guía explica el nombre y la confusión, aclara qué se puede pedir y cómo, propone una tarde al ritmo de una pareja muy mayor y trae felicitaciones, ideas de regalo y los casos especiales. Todos los demás aniversarios están en la lista de los aniversarios de boda.
1. Por qué los setenta son de titanio
El titanio es el metal con la mayor relación entre dureza y densidad de todos los elementos metálicos, resiste la corrosión incluso del agua de mar y el cuerpo lo tolera, por eso se usa en prótesis e implantes dentales. El nombre toma esas cualidades, y el origen está a la altura: el químico prusiano Martin Heinrich Klaproth lo bautizó en 1795 en honor a los titanes de la mitología griega, cuatro años después de que el clérigo y geólogo aficionado William Gregor lo encontrara en la arena de un arroyo de Cornualles.
Setenta años también requieren suerte: los dos tuvieron que conservar la salud y vivir mucho, y por eso muchas familias viven el día más como un regalo que como un mérito. En los países de lengua alemana la idea está en el propio nombre: los setenta años son la Gnadenhochzeit, las bodas de gracia, porque setenta años juntos no se pueden ganar.
¿Titanio o platino?
Las listas que se usan en España, México y Argentina dan platino a los sesenta y cinco años y titanio a los setenta. Las listas británicas, en cambio, llaman platinum a los setenta. Cuando Isabel II y Felipe de Edimburgo cumplieron setenta años de casados, el 20 de noviembre de 2017, la Casa de la Moneda británica acuñó ese mismo día una tirada limitada de soberanos de oro, y en la prensa española se leyó a la vez «bodas de titanio» y «bodas de platino». Para complicarlo más, algunas listas alemanas ponen el platino en los cincuenta y cinco.
La regla práctica: en español, setenta años son titanio; quien dice platino a los setenta sigue la lista inglesa, que tampoco está mal. Lo más claro es decir el número.
El titanio llega después de los 67 años, que no tienen nombre en español, y antes de los setenta y cinco, las bodas de brillantes.
Setenta años no se ganan. Se reciben, y luego se reparten entre todos los que están en la sala.
2. Qué se puede pedir, y cómo
A los setenta años no llega ninguna felicitación de forma automática. Lo que existe hay que pedirlo, y casi siempre con plazo.
| Quién | Qué | Cómo y cuándo |
|---|---|---|
| Vaticano | Pergamino con la bendición apostólica para el 70 aniversario | Se encarga en la web de la Limosnería Apostólica, también en español; llega por mensajería en unos 30 días. Lo recaudado va a las obras de caridad del Papa. |
| Parroquia | Misa de acción de gracias o bendición | Se pide en la propia parroquia, con semanas de antelación si se quiere una fecha concreta. |
| Ayuntamiento (España) | Homenaje a parejas veteranas, según el municipio | León, por ejemplo, homenajea cada año a parejas empadronadas por sus bodas de oro, diamante o platino, con inscripción y DNI y libro de familia. Se pregunta en el ayuntamiento o en el centro de mayores. |
| Latinoamérica | Según el lugar | Si existe algún reconocimiento, es local: se pregunta en la municipalidad, la alcaldía o la parroquia. |
| Casa Real (España) | Sin procedimiento publicado | No publica ningún servicio para pedir felicitaciones por aniversarios de boda, a diferencia de la monarquía británica. |
El documento que más falta suele ser la prueba del matrimonio: localizad el libro de familia o, si no aparece, pedid la partida de matrimonio al Registro Civil con tiempo, sobre todo tras una mudanza a una residencia. El pergamino tarda un mes, así que conviene encargarlo unas seis semanas antes. Y si la pareja prefiere que no haya atención, simplemente no se pide nada.
3. Una tarde al ritmo de la pareja
A los noventa no se está de fiesta hasta medianoche. Funciona una tarde con una forma clara que termina a tiempo; mejor una hora antes que una hora tarde. Un orden posible, fácil de adaptar:
- 17.00: llega la familia más cercana, después de la comida y la siesta. Todavía sin discursos, solo llegar.
- 17.30: una breve bendición o unas palabras de acción de gracias, veinte minutos como mucho, si la pareja lo quiere. A veces el párroco o el capellán de la residencia se acerca a casa.
- 17.50: la foto de familia, mientras todos están frescos.
- 18.00: la merienda. La pareja se queda sentada y son los invitados quienes se acercan, no al revés.
- 18.45: se abren las tarjetas y se leen en voz alta, empezando por el pergamino si ha llegado. Aquí cabe un único brindis corto; la guía del brindis de boda explica quién levanta la copa y cómo.
- 19.30: los invitados se despiden antes de que la pareja se canse. Un plato de tarta y las tarjetas se quedan para la noche.
La organización suele recaer en los hijos, que quizá rondan también los setenta. Conviene repartir tareas una generación más abajo: un nieto se ocupa de las invitaciones y de encargar el pergamino, otro de la tarta, otro de llevar en coche a los invitados que ya no conducen.
Si la pareja vive en una residencia, el mismo orden funciona en pequeño, acordado con el personal. Qué conviene aclarar antes, de la sala a las comidas y la medicación, está en la guía de los 67 años de casados.
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4. Felicitaciones para las bodas de titanio
Una tarjeta para los setenta años no necesita grandes palabras. Bastan gratitud, respeto y un deseo concreto para lo que viene. Cómo se estructura está explicado en qué escribir en una tarjeta de boda. Estos textos son propios y se pueden usar libremente:
- De los hijos: «Queridos papá y mamá: setenta años sosteniéndoos el uno al otro, con todo lo que esos años trajeron. Estamos orgullosos de ser vuestros hijos y agradecidos por cada día que seguimos teniéndoos.»
- De los nietos: «Abuelos: cuando alguno de nosotros quiere saber cómo es un amor que dura, no tiene que buscar muy lejos. Felices bodas de titanio, con todo nuestro cariño.»
- De los bisnietos, dibujado y dictado: «Lleváis setenta años casados. Eso es más que nadie. ¡Os queremos!»
- De la parroquia o los vecinos, formal: «Reciban nuestra más cordial enhorabuena por sus bodas de titanio. Setenta años juntos son un regalo que nos alegra compartir. Que Dios los bendiga con muchos días de paz.»
- Formal, sin religión: «Setenta años uno al lado del otro. No hay palabra lo bastante grande; solo admiración. Nuestros mejores deseos para los dos.»
- Para una nota en el periódico local: «Felicidades en vuestras bodas de titanio, con cariño y gratitud, de vuestros hijos, nietos y bisnietos.»
- De uno de los dos al otro, quizá leído por un nieto: «Setenta años, y la tuya sigue siendo la mano que busco. Gracias por quedarte.»
Escribid con letra grande y contad con que la tarjeta se leerá en voz alta. En Latinoamérica el «vosotros» pasa a «ustedes» sin más cambios. Hay más textos para cualquier aniversario en las felicitaciones de aniversario de boda.
5. Regalos y casos especiales
Regalos para setenta años
Tras siete décadas no le falta nada a la casa, que a menudo ya se ha reducido. Los buenos regalos muestran lo que han dado esos años:
- Hasta unos 30 €: un ramo de flores blancas, una vela con sus nombres y la fecha, un bizcocho con la receta de siempre de la familia.
- Unos 30 a 120 €: un árbol genealógico con todos sus descendientes, impreso grande y legible, que para una pareja con bisnietos es una imagen asombrosa; un calendario del año que viene con fotos grandes de la familia, que se mira todos los días.
- Entre toda la familia: un retrato tranquilo de los dos, hecho por un fotógrafo que vaya a casa, o una comida acompañada en su restaurante de siempre, con el transporte resuelto.
Una joya de titanio es la respuesta literal y rara vez la acertada a esta edad. Si se quiere un recuerdo, la foto de la boda en un marco sencillo junto a una nueva de los dos cumple sin que nadie tenga que ponérsela.
Casos especiales
- Solo vive uno de los dos. Ya no hay bodas de titanio en sentido formal, pero la fecha sigue importando a quien queda: una visita, una llamada o una hora con fotos antiguas ese día es un gesto que llega.
- La pareja no quiere jaleo. No se pide nada y el día se queda en una visita de familia. No es una pérdida; es consideración.
- La salud se cruza. La celebración se puede aplazar o reducir a media hora junto a la cama. Un pergamino o una tarjeta significan lo mismo una semana más tarde.
- Llama el periódico local. Salir en la prensa puede ser una alegría o una intromisión. Decide la pareja, y la familia protege esa decisión si hace falta.
Las bodas de titanio son los setenta años de casados, por un metal ligero que casi no se corroe; quien habla de platino usa la lista inglesa, en la que el platino marca los setenta, mientras que en español marca los sesenta y cinco. No llega ninguna felicitación sola: el pergamino papal, la misa en la parroquia o el homenaje del ayuntamiento se piden con tiempo. Localizad pronto el libro de familia y preparad una tarde al ritmo de la pareja; todo lo demás es un extra.
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