¿En qué mano va la alianza?

¿En qué mano va la alianza?

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En casi toda España la alianza va en el anular de la mano derecha, y el anillo de pedida en el anular de la izquierda. En Cataluña, y en parte del Levante y de Baleares, es al revés. En el Reino Unido, Estados Unidos, Francia e Italia se usa la izquierda. Ninguna manera es más correcta: la costumbre es regional.

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Es una pregunta que se hace en voz baja, normalmente dos semanas antes de una boda, y las respuestas de internet son sospechosamente seguras para algo que cambia según el país, la religión y la familia. Buena parte de lo que se lee en español está además traducido del inglés, y por eso repite la mano izquierda como si fuera universal cuando aquí no lo es.

Lo que sigue explica de dónde viene la costumbre de la izquierda, dónde es estándar la derecha, cómo conviven las dos alianzas con el anillo de pedida y las preguntas prácticas que llegan después: la talla, llevarla en el trabajo y qué hacer cuando deja de entrar.

1. La costumbre de la izquierda y la vena que no existe

La explicación de siempre es la vena amoris, una vena que supuestamente iría directa desde el anular izquierdo hasta el corazón. La historia es de origen romano, aparece en textos europeos de la Edad Moderna y se repite en prácticamente todas las bodas.

Anatómicamente no es cierta. No hay ninguna vena exclusiva de ese dedo, y el sistema venoso de la mano es prácticamente igual en los dos lados. Como explicación es encantadora y falsa, lo que la coloca en la misma categoría que casi todo el folclore de bodas.

Y aquí hay algo que conviene subrayar: esa historia no explica la costumbre española, porque en España la alianza va en la derecha. Se sigue contando en bodas españolas simplemente porque llega traducida. Las razones probables de la elección del anular, en cualquiera de las dos manos, son más prosaicas: es el dedo que se usa de forma menos independiente de los cinco, así que un aro ahí molesta menos, y en la mano no dominante además se golpea menos.

La costumbre de usar ese dedo en concreto es muy antigua en Europa y es anterior a la historia de la vena, que parece haberse pegado después como explicación. Ese orden de los hechos, primero la práctica y después el significado, conviene recordarlo cada vez que una costumbre de boda viene con un origen demasiado bien acabado.

Aquí no hay una regla internacional. Hay un mapa, y vuestra familia está en algún punto de él.

2. Dónde se usa cada mano

La división es sobre todo geográfica y en parte religiosa, y las excepciones son numerosas. Dentro de España la frontera no es limpia: hay familias catalanas que usan la derecha y familias del resto del país que usan la izquierda, y no pasa absolutamente nada.

País o regiónMano de la alianza
España, la mayor parte del paísDerecha
Cataluña, y en parte Baleares y el LevanteIzquierda
Alemania, Austria, Polonia, Rusia, UcraniaDerecha
Grecia, Bulgaria, NoruegaDerecha
Reino Unido, Irlanda, EE. UU., Canadá, AustraliaIzquierda
Francia, Italia, Suecia, México, ColombiaIzquierda
Argentina, Brasil, Chile, TurquíaDerecha

Por debajo de esto corren dos patrones. La tradición cristiana ortodoxa suele preferir la mano derecha, y en varios países la derecha arrastra una asociación antigua con la fidelidad y el honor. En parte de Europa central el anillo de compromiso se lleva en la izquierda y pasa a la derecha el día de la boda, que es exactamente lo que hacen muchas parejas españolas sin llamarlo así.

Si venís de dos tradiciones distintas, que cada uno lleve el anillo en una mano es completamente normal y no lo va a notar nadie más que vosotros.

2. Dónde se usa cada mano — ¿En qué mano va la alianza?

3. La alianza y el anillo de pedida

En España el problema clásico de las revistas anglosajonas —cómo apilar dos anillos en el mismo dedo— casi no existe, porque los dos anillos viven en manos distintas: la pedida en el anular izquierdo y la alianza en el derecho. Se ven, no se rozan y ninguno desgasta al otro.

La pregunta del apilado solo aparece en Cataluña, en parejas de tradiciones mezcladas o en quien prefiere llevarlo todo en una mano. Cuando ocurre, la convención es que la alianza queda más pegada a la mano y el anillo de pedida encima. La explicación habitual es que la alianza debe estar más cerca del corazón; la práctica es que el aro suele ser más plano y por eso es más cómodo debajo. En cualquier caso es una convención y no una norma.

  1. Antes de la ceremonia: en España no hay que mover nada, porque el dedo de la alianza está libre. Quien lleve los dos en la misma mano se pasa la pedida a la otra ese día.
  2. Durante: la alianza se pone en el anular derecho, con las arras normalmente en el mismo momento del rito.
  3. Después: la pedida vuelve a su sitio, o se coloca encima si van en el mismo dedo.
  4. Más adelante: hay quien añade un anillo de aniversario, que suele ir encima de los otros dos.

Algunas parejas sueldan los dos anillos en una sola pieza, lo que resuelve que giren y que se desgasten desigual, pero complica cualquier cambio de talla futuro y no es fácil de deshacer.

Para ellos el esquema es más sencillo: un aro, mismo dedo, misma mano. Añadir un sello o un anillo de familia en la otra mano es habitual y no lleva ninguna convención asociada.

4. Talla, ajustes y llevarla en el trabajo

Las preguntas prácticas llegan dentro del primer año, y son las que nadie se plantea mientras elige el anillo.

La talla cambia. Los dedos se hinchan con el calor y después de comer salado, y se encogen con el frío. Un anillo que entra perfecto en agosto puede bailar en enero. Tomad la medida a media jornada y a temperatura normal, ni recién levantados ni después de hacer deporte.

Cambiar la talla tiene límites. Los aros lisos de oro y de platino se ajustan con facilidad, por entre 40 y 120 € en una joyería. Los anillos con piedras engastadas en toda la vuelta, los grabados y los de tungsteno o cerámica muchas veces no se pueden ajustar en absoluto, cosa que conviene saber antes de comprar y no después.

Hay trabajos que impiden llevar anillo. Sanidad, hostelería, mecánica, cualquier cosa con maquinaria y cualquier tarea con riesgo de enganchón. La respuesta estándar es un aro de silicona, que cuesta unos pocos euros. La otra es llevar el bueno colgado de una cadena.

Los metales se desgastan entre sí. Un aro de oro blando rozando contra un anillo de platino pierde material más rápido. Si compráis los dos a la vez, igualar los metales alarga la vida del más blando; y si van en manos distintas, como aquí, este problema desaparece solo.

Nada de esto cambia la mano. Lo que cambia es cuántos días al año está el anillo puesto de verdad, que para mucha gente es la pregunta más honesta.

El seguro es la otra pieza que se pasa por alto. La mayoría de las pólizas de hogar cubren las joyas solo hasta un límite bajo por pieza, y por encima de cierta cantidad exigen declararlas expresamente o guardarlas en caja fuerte. Miradlo en las condiciones particulares de la vuestra durante el primer mes, y guardad la factura y una foto, porque el siniestro que nadie puede acreditar es el que se declara dos años después.

4. Talla, ajustes y llevarla en el trabajo — ¿En qué mano va la alianza?

5. Las preguntas que llegan después

Hay cuatro situaciones que producen siempre la misma consulta, y ninguna tiene una respuesta de protocolo sino una práctica común.

  • Una segunda boda. El aro nuevo va en el mismo dedo de siempre. Los anillos de un matrimonio anterior se suelen pasar a la otra mano, guardar para un hijo, fundir en otra cosa o sencillamente guardar.
  • Viudedad. No hay norma ni calendario. Mucha gente cambia el anillo de mano en algún momento y mucha gente no lo hace nunca. Las dos cosas son normales.
  • Anillo de compromiso para ellos. Cada vez más frecuente, y se lleva en el mismo dedo donde acabará la alianza.
  • Parejas del mismo sexo. Valen las mismas convenciones, y muchísimas parejas simplemente lo acuerdan entre ellas en lugar de heredar el reparto.

Un último apunte práctico para el propio día. Quien lleve los anillos debería tenerlos en un bolsillo que cierre y no en la mano. Las cajitas se abren, y el suelo de una iglesia no perdona. Si los lleva un niño, lo habitual es que vayan en un cojín para la foto y que los de verdad estén en el bolsillo de un adulto; lo mismo vale para las arras.

El intercambio en sí, con qué mano y en qué orden, conviene cerrarlo con quien oficie antes de llegar al altar. Es además de esos detalles que merece la pena anotar junto al orden de la ceremonia en vuestra web de boda, donde puede encontrarlo cualquiera que tenga un papel ese día.

Anular derecho en casi toda España, izquierdo en Cataluña y en el mundo anglosajón, y el anillo de pedida en la mano contraria a la alianza. Más allá de eso mandan la familia y el gusto. La decisión que sí conviene tomar pronto no es la mano, sino si el anillo que estáis comprando se puede ajustar de talla, porque esa respuesta queda fijada en el momento de la compra.

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