Lo clásico es una cinta ancha en forma de uve desde lo alto del parabrisas hasta las esquinas del capó, más un centro de flores pequeño, y lazos blancos en los coches de los invitados para que la caravana se reconozca. Nada de lo que se ponga fuera puede tapar la matrícula, las luces ni la visión del conductor.
Decorar el coche es de las pocas costumbres de boda que están en parte gobernadas por normas ajenas: el contrato de quien alquila el coche, el aparcamiento del sitio y, en los bordes, la norma de tráfico.
Aquí están las formas tradicionales y de dónde salen, qué permiten y qué no las empresas de alquiler, cómo poner la cinta uno mismo sin cargarse la pintura, y los puntos prácticos que siempre se pasan por alto, incluido qué pasa con todo eso después de la ceremonia.
1. Las formas tradicionales
Hay cinco adornos que se repiten en las bodas españolas, y pertenecen a partes distintas del día.
| Adorno | Dónde se usa | Notas |
|---|---|---|
| Cinta en uve sobre el capó | En el coche que lleva a la novia | Normalmente la pone la empresa de alquiler |
| Centro de flores en el capó o en la bandeja trasera | Coche de los novios | Pedid a la floristería una base magnética o de ventosa |
| Cartel de «Recién casados» | Sobre todo en el coche de salida | Rotulador de tiza o cartel colgado, nunca pintura |
| Lazos blancos en manillas, retrovisores y antenas | Coches de los invitados en caravana | La manera más barata de que una caravana se reconozca |
| Latas atadas detrás | Cada vez menos, y con razón | Ruidosas, rayan la pintura y muchos sitios las prohíben |
La cinta es la que tiene una forma asentada. Va desde un punto en el centro alto del parabrisas hasta las esquinas delanteras del capó, normalmente en blanco, marfil o un color sacado de las flores, con un ancho de entre 75 y 100 milímetros.
De las latas arrastradas se dice a menudo que descienden de una costumbre europea más antigua de hacer ruido para espantar la mala suerte, emparentada con la cencerrada que se les hacía a los recién casados en muchos pueblos españoles. Esa explicación se repite mucho y no está documentada con firmeza; lo que sí está claro es que la versión moderna llegó con el automóvil y se ha ido yendo, porque los sitios y los vecinos protestan y porque la cuerda se lleva la pintura.
El coche se decora para los quince minutos que hay entre dos edificios y se fotografía para el resto de vuestra vida. En eso consiste el cálculo entero.
2. Qué permiten las empresas de alquiler
Si el coche es de alquiler, el contrato decide casi todo esto, y merece la pena leerlo antes de comprar nada.
- La cinta suele ir incluida. Casi todos los paquetes de coche clásico con conductor la ponen en el color que elijáis, y la coloca el propio conductor esa mañana.
- Vuestras flores normalmente valen, pero las coloca el conductor y no vosotros, y solo con sujeciones que no marquen.
- Nada adhesivo. Cinta americana, pegatinas y pintura de ventanas se rechazan prácticamente siempre, y la cláusula de daños de un coche clásico no es pequeña.
- Nada arrastrando. Latas, zapatos y cualquier cosa que vaya detrás las rechaza casi todo el mundo.
- El arroz y los pétalos suelen estar excluidos también, porque se meten en el interior y se quedan pegados a la pintura. Comprobadlo antes de montar la salida alrededor de eso.
Si usáis vuestro coche o el de un amigo, tenéis más libertad y más responsabilidad. Las bases magnéticas y las ventosas son las sujeciones seguras; todo lo que se ate a una rejilla o bajo el cierre del capó hay que comprobarlo por el calor y por el movimiento a velocidad.
Una pregunta que conviene hacerle pronto a la empresa: si hacen un segundo coche o si ponen cinta en los coches que llevan a la familia. Como añadido suele salir más barato que organizarlo aparte.
3. Poner la cinta vosotros mismos
Hacerlo bien lleva quince minutos y entre 15 y 30 € de material. El método de abajo es el estándar.
- Lavad el capó por donde vaya a apoyarse la cinta. Un grano de arena debajo de una cinta a noventa por hora es un arañazo.
- Cortad dos tramos de unos tres metros cada uno, de 75 milímetros de ancho. Dos se equilibran mejor que una tira larga.
- Anclad en el parabrisas. Meted los extremos bajo el borde alto del capó y cerradlo encima, o atadlos al eje de un limpiaparabrisas si el diseño lo permite.
- Llevadla a las esquinas delanteras y fijadla dentro del cierre del capó o pasándola por la rejilla. Tensadla para que quede plana pero sin que apriete.
- Comprobad la visión. Sentaos en el asiento del conductor. Si la cinta cruza cualquier parte del parabrisas, está mal puesta.
Dos añadidos. Un lacito en cada manilla delantera es lo tradicional y son dos minutos. Y si ponéis flores, dejadlas bajas y hacia un lado del capó, porque cualquier cosa alta se convierte en una vela y cualquier cosa centrada le tapa al conductor la vista sobre el morro.
Hacedlo el día antes si podéis, con luz y con el coche seco. Hacerlo a las ocho de la mañana y ya vestidos es como la cinta acaba torcida en todas las fotos.
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4. Qué dicen la norma de tráfico y el sitio
Decorar es legal, pero hay unas pocas cosas que no lo son, y son justo sobre las que se improvisa el mismo día. Si tenéis cualquier duda concreta, la fuente que manda es la DGT y no una lista de una revista de bodas.
Nada puede reducir el campo de visión del conductor. Eso incluye la cinta cruzando el parabrisas, flores en el salpicadero a la altura de la vista y cualquier cosa colgada del retrovisor. Es la norma que más veces rompe un familiar con buenas intenciones.
La matrícula tiene que quedar legible. Delante y detrás. Una cinta, un cartel o un lazo tapando una matrícula es una infracción, y de las que se sancionan de verdad.
Nada suelto por fuera. Todo lo que pueda desprenderse en marcha es un peligro y, si se desprende, es vuestro problema.
Luces e intermitentes visibles. Una cinta sobre un piloto trasero o un cartel encima de una luz de freno son el mismo tipo de error que la matrícula.
Y la caravana con el claxon. Es la costumbre española por excelencia y conviene saber que en ciudad el uso del claxon está limitado a los casos en que sirve para evitar un accidente. Recorrer un pueblo pitando no es exactamente lo que dice la norma, y en algunos municipios se sanciona. Merece la pena preguntarlo en el ayuntamiento si el recorrido va a ser largo o si pasa por delante de un hospital.
Los sitios ponen su propia capa encima. Muchos no permiten arroz ni pétalos en el aparcamiento, algunos limitan dónde puede parar un coche para las fotos, y los edificios protegidos suelen tener un itinerario concreto para las llegadas. Preguntadlo al reservar y no el mismo día, y pasadle la respuesta al conductor.
Si estáis coordinando varios coches, el orden de llegada y el aparcamiento merecen quedar escritos para los conductores junto a los horarios en la web de boda, porque quien conduce casi nunca es quien lleva la escaleta.
5. Ideas más allá de la cinta, y recogerlo todo
Si la cinta os parece demasiado formal o el coche no es un clásico, las alternativas son sencillas y baratas.
- Un cartel escrito a mano apoyado en la luneta trasera, que sale mucho mejor en las fotos que uno impreso.
- Una guirnalda de eucalipto o de verde a lo largo de la rejilla delantera, atada y no pegada.
- Una flor sujeta por dentro de cada puerta trasera, visible cuando se abren para las fotos.
- Rotulador de tiza en el cristal trasero, que se va con agua y es la única marca de verdad segura fuera de la pintura.
- Lazos en todos los coches de los invitados en lugar de un coche principal muy elaborado, que convierte la caravana entera en la decoración.
Después decidid de antemano quién lo quita todo, porque esto no lo prevé nadie. El coche suele volver esa misma noche, muchas veces a una empresa que cobra la limpieza, y las flores están alambradas a un capó que lleva ocho horas al sol.
Encargádselo a una persona con nombre y apellidos, con una bolsa de basura y unas tijeras en el maletero, y acordad dónde acaban las flores. Un centro de capó pasa perfectamente a una mesa del banquete, que es la diferencia entre usarlo una vez y usarlo dos.
Preguntad qué incluye la empresa antes de comprar nada, mantened la cinta fuera del parabrisas y la matrícula despejada, y ponedlo el día antes y con luz. Después nombrad a la persona que lo va a quitar. Y si hay varios coches implicados, una nota corta de quién lleva a quién y a qué hora ahorra más problemas por la mañana de los que vale la decoración entera. El siguiente punto del mismo trayecto es lo que se tira a la salida.
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