Web de boda con prueba gratis: qué es gratis y cuándo se paga

Web de boda con prueba gratis: qué es gratis y cuándo se paga

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Gratis es una palabra honrada que aquí significa cuatro cosas distintas, y solo una de las cuatro os deja llegar hasta el final sin pagar. La diferencia no se ve en la portada del proveedor: se ve el día en que le dais al botón de publicar, con las invitaciones ya encargadas en la imprenta.

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Hay una sola pregunta que ordena todo lo demás: ¿en qué momento deja de funcionar sin pagar aquello que ya habéis construido? Un límite que aparece al principio es una molestia. El mismo límite tres semanas antes de la boda, con la dirección impresa en ciento veinte invitaciones, es otra cosa.

Este artículo trata de eso y solo de eso: de los modelos de gratuidad, de lo que una prueba permite comprobar de verdad y del instante del primer cargo. Qué funciones necesitáis en realidad se decide antes, en las funciones que hacen falta, y no depende del precio.

En una web de boda casi nunca se paga por el diseño. Se paga por el alcance: por que una invitación salga, por que una respuesta entre, por que se pueda subir una foto. Quien tiene clara esa línea coloca cualquier oferta en dos minutos sin leer una sola página de tarifas.

Getting Married traza esa línea y la enseña antes de crear nada: veis la página terminada antes de pagar, y la veis sin un plazo en la nuca. La comprobación más rápida en cualquier otro sitio es esta: ¿os piden datos de pago ya al registraros?

1. Cuatro modelos que se llaman igual

Antes de comparar nada, averiguad en cuál de estos cuatro casos estáis. La respuesta suele estar en las condiciones y casi nunca en la página de precios.

ModeloQué podéis hacer sin pagarDónde aprieta
Gratuito permanente con límitesPublicar de verdad, con la dirección del proveedorNúmero de invitados, de respuestas o de fotos; y el límite se alcanza justo cuando llegan todas las respuestas
Gratuito con publicidadTodo, salvo controlar lo que se ve al lado de vuestros nombresLos anuncios van dirigidos a quien mira, no a vosotros; ninguna pareja quiere descubrir cuáles el día de la boda
Prueba con fecha de caducidadTodo, durante unos díasEl plazo corre desde que os registráis, no desde que empezáis a trabajar de verdad
Gratis hasta publicarMontarlo entero y verloEl pago está exactamente en el paso que no podéis saltaros

El cuarto es el más franco de los cuatro, aunque no lo parezca: sabéis desde el principio dónde está la caja, y podéis decidir con la página ya montada delante en lugar de con una descripción. El primero es el que más veces sorprende, porque el límite no se nota mientras la lista está a medias.

Una prueba no sirve para ver el editor. Sirve para ver la boda desde el móvil de vuestra tía.

2. Vuestro mercado no es uno solo

Conviene decirlo pronto: quien lee esto en Madrid y quien lo lee en Guadalajara, en Bogotá o en Santiago no tiene delante la misma oferta, y las cifras de un mercado no valen en el otro. En España la competencia la marcan los portales de boda con sus directorios de proveedores y unos cuantos creadores generalistas. En México, en Colombia, en Argentina y en Chile conviven plataformas internacionales, portales locales y muchos encargos a diseñadores particulares, y el peso de cada opción cambia de una ciudad a otra.

Por eso aquí no encontraréis ninguna cifra. Un precio traducido de otro país no dice nada útil: cambia la moneda, cambia si el impuesto va incluido en el número anunciado o se suma al final, y cambia el medio de pago. Comparad siempre dentro de vuestro propio mercado, y siempre a igualdad de duración, porque una cuota mensual y un pago único no se comparan hasta que decidís cuántos meses va a estar la página en pie.

Hay un detalle que se pasa por alto fuera de la zona euro: si el proveedor cobra en dólares o en euros, vuestro banco aplica su propio cambio, y en algunos países la compra en moneda extranjera con tarjeta soporta además recargos que no aparecen en ninguna página de precios. Ese sobrecoste es real y conviene preguntarlo en el banco, no al proveedor.

3. Qué se puede comprobar de verdad mientras dura

El error clásico es dedicar la prueba a mirar plantillas. Las plantillas se ven en cualquier momento; lo que solo se puede comprobar mientras tenéis la cuenta abierta es el recorrido del invitado. Haced esto, en este orden, y sabréis más que con diez comparativas.

  • Enviaos la invitación a vosotros mismos y abridla en un móvil que no sea el que usasteis para montarla.
  • Responded como invitado, con nombre, acompañante y una alergia. Fijaos en cuántas pantallas hacen falta.
  • Cambiad esa respuesta. Si después aparecéis dos veces en la lista, ya sabéis lo que pasará en junio.
  • Sacad la tabla de respuestas y miradla de verdad. Si no incluye el menú y las alergias, no le sirve al catering.
  • Abrid la página en un navegador sin sesión y comprobad qué se ve sin el código.
  • Pedid una cosa al soporte. El tiempo que tarden ahora es el mejor que vais a ver.

Cronometrad el segundo punto. Si responder cuesta más de dos minutos, una parte de vuestros invitados no va a terminar, y eso os costará llamadas de teléfono más adelante.

4. Qué pasa con lo que escribisteis si no compráis

Durante la prueba no metéis solo texto vuestro. En cuanto cargáis la primera lista de direcciones o llega la primera respuesta, hay datos de otras personas en un sistema ajeno, y esas personas no eligieron al proveedor: lo elegisteis vosotros. Por eso la pregunta que casi nadie hace antes de registrarse es qué ocurre con todo eso si la prueba termina y decidís que no.

Buscad en las condiciones dos plazos concretos: cuántos días se conserva una cuenta caducada antes de borrarse y si podéis pedir el borrado inmediato. Si no aparece ninguno de los dos, la respuesta real es «indefinidamente», y eso es un motivo suficiente para no cargar la lista completa hasta haber decidido.

Práctica sensata mientras probáis: usad tres o cuatro nombres inventados y una dirección de correo vuestra. Se puede comprobar el recorrido entero sin subir a ningún sitio los datos reales de ciento veinte personas. Qué obligaciones tenéis vosotros y cuáles tiene el proveedor, y hasta qué punto eso cambia según el país, se explica en protección de datos en una web de boda.

5. Lo que hay que preguntar antes de dar el número de tarjeta

Tres preguntas y un asunto legal, y con eso está cerrado.

  1. ¿Esto se renueva solo? Y si se renueva, con cuántos días de aviso y desde qué pantalla se cancela. Que se cancele por correo electrónico y no desde la cuenta es, por sí solo, una respuesta.
  2. ¿Qué queda fuera del precio anunciado? Normalmente el dominio propio, a veces el almacenamiento de fotos y, en algunos casos, la exportación de la lista.
  3. ¿Hasta cuándo estará la página en pie? Contad desde hoy hasta bastante después de la boda; las fotos y los agradecimientos llegan tarde. La cuenta completa está en pago único frente a suscripción.

Y el asunto legal, que no se traslada de un país a otro. En la Unión Europea existe un plazo de catorce días para desistir de una compra a distancia, pero ese derecho puede decaer si aceptáis expresamente que el servicio empiece de inmediato, que es justo lo que hace la casilla que casi todo el mundo marca sin leer. En Argentina y en Chile la ley de defensa del consumidor prevé un plazo propio, más corto, para las compras a distancia. En otros mercados no hay ningún plazo general y vale únicamente lo que diga el contrato. Averiguad cuál os aplica antes de pagar, en lugar de dar por hecho el que conocíais de otra tienda.

Una prueba bien usada no responde a «me gusta cómo queda», sino a tres cosas comprobables: dónde está el límite, cuándo llega el cargo y qué pasa con los datos si decís que no. Con esas tres respuestas por escrito, el resto es cuestión de gusto y se decide en una tarde.

Lo que cuesta cada modelo puesto uno al lado del otro está en la comparativa de costes, y nuestras condiciones, sin renovación automática, en la página de precio de la web de boda.

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